
Siete días, el número de la suerte de acuerdo a la tradición judeo-cristiana, tardé en escribir mi primera crónica del año 2007.
Pero empiezo por la Navidad (
Natale en italiano) y luego les cuento sobre mi paseo de fin de año (
Capodanno). Como vieron en las fotos que publiqué el 25 de Diciembre mis fiestas no tienen nada que envidiar a las suyas y de pronto bailé más chucu chucu en Milano que ustedes en Colombia. Bailé bastante, mal bailado a lo rolo (aunque bien alentado por Antioqueño y José Cuervo), y hasta la madrugrada. Mi prima Natalia que aperece siempre al lado mío en las fotos es muy amiga de una colonia colombiana que nos recibió

en su parranda en un bar.
El 25 amanecí con un buen merecido guayabo pero bendita fue la Natilla que había preparado el día anterior, más las otras delicias que principalmente hizo Natalia porque el resto estábamos más pasmados que Chepe en la mala y eso ya es mucho decir.

Descansé el 26 todo el día y el 27 me fui derechito en tren a Roma. En Bologna se unió a mi una amiga israelita de la maestría, Maya Merghi, y llegamos por la noche al apartamento de Patty. Como mi amiga no conocía Roma fui guía por dos días (señores

manejo Roma ahí verán si aprovechan!), y pude visitar lo que me hacía falta: la Capilla Sixtina (que está dentro de los
Musei Vaticani) y los
Fori Imperiali. Ahí puse un par de fotos medio clandestinas, pero sin flash (tampoco soy tan atarbán), del
Juicio Final y la
Creación del Hombre de Michelangello
. Eso sí p

araentrar al museo hice la cola más larga de mi vida
-espero- que es como seis veces de la que se v

e en la foto. Por su parte los Foros son en realidad el centro de la Roma imperial en donde se encontraban los principales templos y la
Curia es decir, el Senado.
El 30 por la mañana sali

mos en el primer tren a Napoli con Patty y llegamos temprano a la estación central. Los pueblos vecinos a Napoli daban la impresión de estar pasando por Melgar o Anapoima, bueno tampoco, pero tenian el mismo estilacho. Ya me habían advertido sobre lo particular que era Napoli, pero nunca me imaginé que al

salir de la estación me sintiera como en plena Carrera Séptima con Jiménez. Llena de vendedores ambulantes y dejando un pequeño espacio en la acera para caminar, la calle vuelta m... al igual que la plaza,
Piazza Garibaldi, por la construcción del metro.
Así, como no habíamos hecho una buena investigación sobre h

oteles u hostales, tuvimos que caminar por un largo rato por la vía principal de la ciudad preguntando precios. La otra cosa que le advierten a uno antes de visitar Napoli es que tengamos cuidado porque los Napolitanos siempre están bu

scando la forma tumbarle a uno. Hace un mes supe que a unos estudiantes les dio por comprar una cámara allá y cuando llegaron al hotel encontraron en la caja

una linda piedra. Pobres diablos!!! Pero ahí si quién los manda?, se les dijo, se les adivirtió... En fin, en uno de los lugares que preguntamos, cuyo nombre (
Las Orquídeas), color de las paredes (
verde oliva, p

erfecto para el nombrecito) y tono de voz de la señora que nos atendió (igualita a la del Padrino)

no olvidaré jamás, pretendían que aceptarámos una habitación en la cual el único problemita era que todas las puertas de los cuartos (son hoteles chiquitos, de no más de 5 habitaciones) tenían que permanecer abiertas. Qué tal!!! Para colmo de males, cuando estábamos discutiendo (obviamente yo me neg

aba a quedarme ahí) la señora tuvo el descaro decirnos que "si vinimos a descansar en los sofas, nos largáramos pronto"!!!
Por obtra y gracia

de Dios encontramos poco después un buen hotel a un precio razonable, el hostal lo descartamos porque al fin y al cabo estábamos en Nápoles y había que tomar los menores riesgos posi

bles. Además que un gustico de fin de año no quedaba mal. una vez instalados, inmediatamente salimos a las ruinas de Pompeya. Esta ciudad romana fue sepultada por una erupción del volcán Vesubio en el año 79 D.C. y al ser desenterrada se encontraron templos y casas relativamente conservadas y que hoy en día han sido restauradas. Es inmensa y para recorrerla se requiere todo un día. Tanto que al retornar a Napoli por la noche nos do

rmimos para que no nos hicieran falta las fuerzas para recibir el 2007.
El 31 salimos temprano en un ferry a Capri una isla que ha sido un refugio para poderosos y ricos desde el imperio romano hasta el día de hoy. La vista de la bahía napolitana es espectular y la punta de la pequeña isla de Capri, el Monte Solaro, al cual se sube por un funicular tipo ski, me ha permitido ver la imagen más espectacular de mi vida. Al bajar del M

onte Solaro caminamos un poco por las callecitas de Capri y luego tuvimos un buen almuerzo en un restaurante con vista al mar.

Regresamos por la noche al final de la tarde y lo primero que hicimos fue comprar vino y champaaña para celebrar. Pasamos por la
Piazza Pebliscito donde pasaríamos las 12 de la noche. Estaba montado el escenario de la fiesta y en los edi

ficios vecinos proyectaban poemas en inglés e italiano.
En el hotel nos tomamos el vino comimos algo ligero y salimos a las 11 para tener un buen puesto en la plaza. En eso sí debo admitir que pueblo Napolitano fue muy civilizado porque en ningún momento se sintieron empujones sino que cada quien tenía su espacio y respetaba el del resto.
Cometimos el error de tomarnos la champaña al son de la música y nos quedamos sin nada para celebrar las 12. Pero tuvimos la fortuna de que una familia que es

taba al lado nuestro nos dio a cada uno un vaso para celebrar y de ñapa Paneton, el clásico pan dulce de Navidad. Como dato curioso me tocó comer lentejas también (y frías!) que traía esta familia

porque era para tener un buen año en términos de $$$. Jejejeje, no lo hice tanto por querer hacer plata este año sino porque en verdad me dio pena no recibirles sus lentejitas jajajjaja.
Santamos, cantamos bailamos antes de las 12, durante las 12 y después en un concierto que duró más de dos h

oras. Estábamos rodeados de unos 15 mil personas que además no olvidaron que fueron campeones del mundo, y cantaban "
Siamo campioni dei mondo!".
Luego, cuandos nos aburrimos del concierto del señor Massimo Ranieri (que equivale a lo que para nosotros será el Puma), caminamos a un castillo al lado del mar,
Castel Del' Ovo, desde donde salie

ron fuegos artificiales por media hora desde las dos de la mañana. Cuando se acabaron seguimos nuestro camino hacia la Marina, pero paramos un buen rato en una calle donde había una banda de tambores, sonaba como el Carnaval de Río. Esto no era parte de la celebración organizada por la ciudad pero fue muy emocionante, era una calle inmensa de gente rodeando los músicos y bailando (bueno, intentándolo porque los europeos son más tiesos que los bogotanos) por horas.
Finalmente decidimos seguir nuestro camino a la Marina donde

había una fiesta inmensa con música dance y pop. Ahí estuvimos hasta las 5 y media cuando no pudimos más.
El 1 d

e enero me recibió con un delicioso desayuno y por la mañana salimos a conocer Napoli de día. En realidad no es una ciudad particularmente linda, no tiene esculturas para destacar y tampoco sus iglesias sobresalen. Lo divertido es el ambiente que se vive en sus calles, que en realidad

es muy parecido a lo que uno encuentran en Latino América. Desgraciadamente la plata no alcanzó para más y más teniendo en cuenta que el 1 de Enero los trenes, buses y ferries que van a las poblaciones vecinas a Napoli -que habíamos proyectado visitar- no estaban en funcionamiento. Así que volvimos a Roma donde nos quedamos dos días más, esta vez sin tanto afán turista, recorriendo las calles con calma. Tuve la oportunidad de comer en el barrio
Trastevere con mis compañeros de viaje y con mi amigo Antonio con el cual nuevamente hablamos de política y de Notre Dame.