Wednesday, September 27, 2006

La cittá in rosso

El viaje en tren desde la Statzione Centrale de Milano hasta Bologna dura 2 horas. El paisaje de la Emiglia Romagna no es muy diferente de lo que uno puede encontrar en la sabana de Bogotá, pero claro, prácticamente no se ve pobreza. En el tren me regalaron el periódico "La Repubblica", la noticia del día en Italia es la muerte de un soldado italiano en un atentado en Kabul y por otra parte que el Milan no arranca en la Champions. Cualquier parecido con Colombia es pura coincidencia.

Afortunadamente alcancé aprender algo de italiano en Bogotá, porque cuando llegué a la Statzione de Treno de Bologna caí en cuenta que no había averiguado previamente ningún tipo de indicación que me llevara a los diferentes lugares que debía visitar. Pero bueno, preguntando llegue a todas partes y caminé y caminé, di vueltas, me perdí, etc. Esa es la forma que más me gusta para conocer una ciudad, un poco terca en ineficiente, pero para mi es placentera.

Bologna no existiría sin el color rojo: la mayoría de sus edificios, portales y plazas medievales tienen una fachada de ladrillo de un color muy intenso. Hay estudiantes por todas partes, lo que me hace pensar que debe haber fiestas todas los días porque hoy a las 5:00 pm ya era festivo el ambiente y varios carteles anunciaban eventos. Pensé mucho en mis amigos, porque seguro se divertirían mucho en Bologna, hay demasiadas opciones, demasiadas personas de nuestra edad de todo el mundo.

Hoy pude hacer casi todas las vueltas que necesitaba, pero no logré que me dieran las llaves del apartamento. Así que solo hasta el viernes sabré a ciencia cierta, como diría mi mamá, que tal será el lugar donde voy a vivir con un chino que se llama Chang Yeung Chung, que vive en Jordania, tiene pasaporte Holandés y exige que le digan "Joey". Vamos a ver que tal me sale el ministro. Depsués de pasar por la universidad, que en realidad no es una unidad sino que consiste en muchos edificios medievales que están junto a las Piazza Maggiore, es decir el centro de la ciudad, fui a caminar un rato por ahí. Me compré un mapa en una librerí a (joder me costó 6 euros, es muy caro todo!). Pasé por lo menos por cuatro librerías qaue estaban cerca a la universidad, hay de todo, y aunque ya me animo a leer cosas en italiano, todavía no hago la inversión en libros hasta que empiece clases de italiano.

El otro tema es que las últimas tres semanas que estuve en Bogotá no hice casi ejercicio y tuve todo tipo de almuerzos, onces y comidas, así que estoy hecho un tonel y habrá que guerriarla porque no quiero ser el gordito alegre de la clase. Ya juzgarán por las fotos.

Un abrraccio per miei amici!

Tuesday, September 26, 2006

Huevo frito sobre la pizza

Sip, señor Felipe Rey, el huevo frito encima de la pizza no solo está en su imaginación (para los que no lo conocen, mi amigo Felipe le pondría huevo hasta a un helado), y he cometido la imprudencia de probarlo antes que usted.

En verdad me levanté muy tarde (2:00pm), el vuelo en el avión y todo lo que hice con Natalia desde que llegúe me dejaron exhausto. Pues bien, fui a la pizzeria de al lado y con todo el desparpajo del caso pedí una Cicolope, es decir, con jamón y huevos. Tengo la excusa de que estaba desayunando, pero en fin, hasta a mi mamá le pareció espantosa la idea.

El caso es que me senté en la terraza (hoy ya no llovía) y me la comí bien despacito. [La foto muestra la caja cerrada para que se queden con la duda de cómo se veía la dichos pizza.] Como todos me tienen traumatizado con el cuento de que con la comida de Italia voy a llegar como un tonelito, me he propuesto comer más despacio a ver qué pasa.

Siendo las 2am, me acuesto porque como les dije, tengo que salir hoy temprano a Bologna,

ciao ragazzi!

Via Stendhal 57

No sobra decir que el vuelo estuvo largo, que mi compañera de silla de avión era una gordita gringa bonachona, que no me dieron ganas de aplaudir cuando aterrizó el avión al llegar al aeropuerto de Malpensa (Milano) pero estaba dichoso, que me trataron diferente al resto de la humanidad cuando pasé por la aduana y que no parpadié durante todo el camino entre la Statzione Centrale y el aparamento de mi prima, Natalia Pereira.

Solo pensaba en un cosa: Via Stendhal 57, con acento en el "Sten" no en "dhal" (me corrigió el taxista). Es la dirección de Natalia, la única información importante que necesitaba saber para llegar con mis tres maleticas a buen puerto.



La ciudad es como la imaginaba, con edificios bajitos y muy decorados, me recibió con una pertinaz lluvia que duró más de 24 horas. Pero la calidez de mi prima compensó el mal día. El apartamente es el típico de un estudiante joven, está en un buen barrio y tiene una terraza muy agradable. A pesar de que estaba mamado, salí con Natalia a conocer la ciudad. En la calle se ven mujeres muy lindas, pero tampoco!, y es evidente que se trata de una población más vieja. Por eso los italianos piensan que los latinos, los chinos, los filipinos y mulatos de diferentes tonalidades son un un "mal necesario", porque mueven la economía italiana.

A diferencia de otras ciudades, es claro que aquí el carro y la moto están por encima del peatón. Además, los carros parquean en todas partes espeecialmente encima de los andenes. Bueno, aquí comienza mi nueva vida Al Otro Lado del Atlántico.