
Conozco a Maike desde el 21 de noviembre de 1999, en una conferencia de A. Mockus que fue organizada por ella misma. Desde entonces, siempre me ha impresionado su forma pragmática de vivir la vida, su facilidad para relacionarse con cualquier persona y su visión de mundo, gracias a que ha tenido la suerte de viajar por todas partes desde pequeña.
Maike dejó Bogotá en el año 2002 para estudiar en Berlín y desde entonces la veo una o dos veces al año. Siempre hemos estado en contactacto y pendientes del otro pero la distancia siempre tiene efectos insuperables.
Despues de muchos años por fin pudimos vernos con calma (cuando venía a Bogotá siempre era a las carreras) durante todo un fin d

e semana. Maike llegó al aeropuerto de Bérgamo donde fui a recibirla y de ahí salimos a Milano. Estuvimos la mañana en en el centro, almorzamos panzerotti en Luini con mi prima Natalia (si algún día van a Milano, no lo dejen pasar por favor, la gente hace cola y todo!). Por la noche regresamos a Bologna donde le presenté a mis coinquilinos y caminamos un poco por el centro, pero estaba haciendo frío y preferimos reservarnos para el siguiente día. Fuimos perezosos y nos levantamos tarde, pero despues del medio día estábamos llegando a Venezia. Maike no la había visitado nunca y tuvimos suerte con el clima, hasta sol hizo. Camunamos sin cesar por este inmens

o laberinto hasta que en la noche decidimos tomarnos un chocolate caliente (en Italia es muy espeso, como cholate fundido) y gracias a una conversación envolvemente no nos percatamos que teníamos solo 20 minutos para llegar a la estación de tren.
Ahí las callecitas, puentes y recovecos de Venezia pasaron a ser una pesadilla, pues para llegar debíamos seguir los carteles d

e las paredes que no siempre son claro y que no son fáciles de encontrar (en Venezia no hay mapa que valga). Pero llegamos justo a tiempo y regresamos a las 8pm a Bologna.
Al siguiente día por fin pude mostrarle a Maike la belleza de las calles y pórticos de Bologna. El día anterior, desde el autobus Maike se reía diciendo que la calle pri

ncipal le acordaba a Neiva (ouch! pobre Bologna). Afortunadamente despues del recorrido que hicimos me confesó que no se había imaginado que Bologna fuera así. Subimos a la torre más alta de Bologna, la torre Anzinelli, que es más alta que la de Pisa. El panorama es impresionante y creo que en mi caso aún más puesto que he recorrido estas callecitas por más de 4 meses. En la tarde del lunes Maike volvió a Berlín y yo a mi cotidianidad. Maike está de acuerdo conmigo, tengo una muy buena vida acá, estoy muy bien organizado y rodeado, y me han crecido los cachetes! De esta visita me quedarán muchos recuerdos para la posteridad.
3 comments:
Sin comentario Juanda??
Muchas gracias por el fin de semana! pasé deli y pertenezco al grupo de personas que aman Venezia!!
Solo era cusetión de tiempo!
Ahora entiendo!!! De nuevo, mil gracias por el fin de semana y por la forma tan tuya de describirme! bastante acertada, por cierto! un besote desde Berlín!!!
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